miércoles, 11 de junio de 2014

¡Oficial municipal de Guaynabo, por favor no me mate!


El martes, a eso de las 10 de la mañana, el cotidiano paso por la Ave Boulevard del deporte en Guaynabo fue perturbado por un incidente muy trágico para una familia de un joven de 22 años. En un confuso incidente un agente de la guardia municipal de Guaynabo, franco de servicio en ese momento, había abierto fuego contra Carlos Sandoval de Jesús de 22 años, enviándolo al hospital en estado crítico, y al momento de este escrito resultando con muerte cerebral, por lo que sería certificado muerto. 

Inicialmente el animal oficial identificado como Joel Huertas dio un testimonio sacado de película. 
En este alegaba que había disparado en contra del joven ya que este lo estaba persiguiendo y había impactado su vehículo. Seguido de esto, él se bajó de su auto y el joven había proseguido la marcha atropellándolo contra la puerta de su carro. Fue entonces cuando Huertas para “poder salvar su vida” decide sacar su arma y disparar en varias ocasiones contra el joven. Acto seguido el NIE (Negociado de Investigaciones Especiales) asumió la investigación y al cabo de un día sus resultados fueron muy interesantes.

El periódico el Vocero publica el siguiente artículo relacionado a la investigación y sus hallazgos:


GUAYNABO – Agentes del Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) del Departamento de Justicia ocuparon los vídeos de varias cámaras de seguridad y seguían entrevistando testigos potenciales que apuntan a que el guardia municipal que en la mañana de ayer baleó a un joven de 22 años, que se encuentra en estado crítico actuó en un aparente arrebato de coraje.

El joven Carlos Sandoval de Jesús, había salido de su casa en la urbanización Oasis Gardens y mientras conducía una guagua Nissan Armada por el Boulevard del Deporte aparentemente se le pegó al Toyota Corolla modelo del 2014 que conducía el guardia municipal Joel Huertas Pérez, que estaba franco de servicio. 

Se alega que Huertas Pérez se molestó y se detuvo. Cuando el joven fue a rebasarle a pasos de la Comandancia de la Guardia Municipal el agente abrió la puerta del Toyota. El joven lo impactó en la puerta y el agente alegó que lo había atropellado, y sacó la pistola haciendo los disparos. 

El incidente me tocó muy de cerca ya que tan reciente como el lunes, 2 de junio a eso de las 5pm cuando regresaba a mi casa transitando por esta misma avenida un guardia municipal de Guaynabo intervino conmigo. El resultado de esta detención fue una discusión de casi una hora entre varios oficiales más y yo. El oficial que me detuvo solicitó refuerzos porque yo, al entender que mi intervención era injustificada me negué a darle mi licencia de conducir y la registración del vehículo.

Para que entiendan, este oficial estaba estacionado en el carril derecho y al comenzar su marcha nuevamente, invade el carril izquierdo (mi carril) sin mirar, ocasionando que tuviese que detenerme bruscamente al igual que él, ya que se asustó al ver mi guagua cerca de su patrulla. Acto seguido me cambio al carril derecho para proseguir y el oficial me detiene según él porque hice un cambio de carril indebido sin poner la señal de cambio, alegato que es errado.

Para resumir; luego de una hora de gritos, comentarios intimidantes y amenazas de agresión física, si me continuaba resistiendo y de incluso tener que haberle hecho saber que estaba grabando con mi celular todo el incidente, este me impuso la multa. De esta forma ignorando mis reclamos y abusando de su posición de poder para una vez más como tantas imponer sus caprichos y criterios por encima de los derechos de un simple ciudadano. 
Mi "querida" multa
Al ver este caso varias preguntas vienen a mi mente: ¿Hemos llegado al punto en que debemos temerle a quienes se supone nos mantengan seguros? ¿Cuándo se convirtió la placa de oficial y su uniforme en un sinónimo de abuso? ¿En qué momento el arma de un oficial pasó de ser una herramienta para defender su vida a una herramienta de sometimiento y desquite? ¿Cuán capacitados mentalmente están los oficiales de este país para bregar con el pueblo? ¿Cómo un oficial de “la ley y el orden” utiliza su arma y dispara indiscriminadamente solo porque “le dio coraje” o “no pudo aguantar la presión”?

Este tipo de situaciones es cada vez más común en toda la isla. La guardia municipal de Guaynabo tiene fama de ser la peor en toda el área metro y al sol de hoy nadie investiga nada. ¿Hasta que punto el gobierno municipal o incluso el gobierno de este país piensan seguir permitiendo que este tipo de cosas pasen? ¿Acaso el sonado caso de Miguel Cáceres hace unos años no les enseñó nada? ¿Cuánto tiempo pasará para que alguien decida comenzar a investigar y regular estas guardias municipales que, al menos en Guaynabo son sinónimo de abuso para el pueblo? ¿Quieren otro ejemplo? ¿Qué tal el reciente caso del joven en Comerío que recibió heridas de gravedad al ser derribado de su motora por un policía en un incidente en el que el policía alega que este joven trató de atropellarlo, mientras que los testigos indican lo contrario?

Todas estas interrogantes aún sin respuesta las llevamos muchos en nuestras mentes. Todas estas interrogantes aún sin respuestas las llevan los familiares de Carlos Sandoval de Jesús. Todas estas interrogantes quedarán en la nada hasta que a este tema no se le de la seriedad que amerita. ¿Cuántas muertes más de ciudadanos indefensos deben ocurrir para que esto se tome en cuenta?

De mi parte, si en algún momento un guardia municipal de Guaynabo vuelve a detenerme comenzaré por gritarle ¡Oficial, POR FAVOR NO ME MATE! Quizá de esta forma ellos mismos vean la percepción que el pueblo tiene de ellos y comiencen a modificar un poco su forma, aunque esto es muy poco probable. Quizá esto no funcione, quizá no sirva para nada pero, ¿Sería bueno como slogan de campaña en contra del abuso policial no creen?

6 comentarios:

  1. ufff un poco fuerte esta historia de la vida real

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    1. jajajajajaaj definitivo... El que viva en Guaynabo debe hacer un sticker con ese hashtag para pegarlo en el carro por si acaso

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  3. No sólo se limita al área metro, este abuso de autoridad está en cada lugar esperando a su próxima víctima. Lamentable, pero es nuestra realidad, vivir a merced del criterio desvalido de estos servidores públicos que deshonra su categoría.

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    1. lo triste de esto es que todo parece quedar impune ante el abuso. Este caso el oficial ha sido desarmado, pero no ha sido suspendido siquiera... O sea, mato a alguien y aun así tengo mi paga intacta??? Lo ponen en un trabajo de escritorio mucho mas comodo y ya... ¿El gobierno no puede interceder para fiscalizar estas guardias municipales?

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